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Es un negocio familiar pequeño, con cabida para 45 personas en el comedor, y meson con terraza. Ubicado en el centro del pueblo de Cenera, donde se atiende a todo tipo de demandas culinarias, como pequeñas comidas de empresa, comidas a la carta y menus festivos. Especialidades: Langostinos a la Plancha, Pescados a la Plancha, Cabrito al Horno o a la Caldereta, Parrilla de Carnes, Cochinillo. |
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La particularidad de una oferta casera. El Llagar de Cenera ha sabido llegar a tiempo para unirse a este espectacular proyecto gastronómico cuya fama traspasa hoy día las fronteras comarcales. Situado en la principal plazoleta del publo, que es a la vez via de paso hacia los núcleos de motaña, el Llagar de Cenera está regentado por Manuel Barbosa y su mujer, Doloeres, que diriqe la cocina. El comedor, con servicio para unos cuarteta y cinco comensales, responde a cualquier demanda culinaria.
Es indudable que vale más llegar a tiempo que rondar un año. Y a tiempo llegó, para unirse a una de las más espectaculares iniciativas del marco gastronómico, hace ya más de quince años, Manuel Barbosa Miranda, profesional reconocido de la hostelería, para abrir su establecimiento el Llagar de Cenera y de esa forma participar activamente, ya con una reonocida solvencia, en la oferta del valle. Su establecimiento, con todos los servicios en la planta baja de un inmueble de corte tradicional asturiano de la zona rural, se encuentra perfectamente distribuido, con el clásico bar propio del ambiente tertuliano, cocina, comedor y demás servicios complementarios. Es una parte perfectamente integrada en ese estupendo pueblo de Cenera.
Amplia y variada carta en la que sobresale la singular oferta de fabes con jabalí. No resulta dificil buscarle especialidades al Llagar de Cenera, puesto que ya de frente parte de su condición de "cocina casera", con ofecimiento de menú del día y respuesta adecuada a cualquier solicitud que se le haga. Con ese estilo sus dueños han sabido ganarse el crédito popular. De todas formas no sobra decir que en su carta sobresalen, sobre todo, los potajes, guisos, asados y los postres, desde la seguridad de que son confeccionados con productos de la tierra. Y como singular plato: les fabes con jabalí.
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