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El restaurante Mesón La Panoya, el Hotel Cenera y los apartamentos rurales, forman una oferta idónea merced a la iniciativa de Modesto Iglesias.
Todo avance, hecho concreto o meta alcanzada tiene su secreto. Y del éxito gastronómico que hoy luce el valle de Cuna y Cenera, algo le corresponde a Modesto Iglesias, el hombre emprendedor, fundador de una saga, que liándose la manta a la cabeza, ha sabido labrar un camino de esfuerzo, trabajo, vocación y profesionalidad, paa lucirhoy etiqueta de primer orden en las listas de la Asturias Culinaria.
Cenera es el pueblo donde se asienta el Mesón La Panoya, un pequeño y rustico edificio que se fue ampliando con nuevas incorporaciones, hasta convertirse en un centro ideal de reuniones gastronómicas, con más de cien plazas de oferta diaria. Pero lo de Modesto, lo de su esposa, María Teresa y lo de sus hijos, Carlos y Avelino, era algo mas que la restauración. Todo el bloque familiar supo asimilar con exactitud el gran "boom" del turismo rural yde las casas de aldea. Unhotel con seis estupendas habitaciones dobles y varios apartamentos rurales hablan hoy de esa iniciativa que ha merecido los mejores elogios, teniendo en cuenta que todo responde a un deseo de invertir precisamente allí donde ellos habitan y donde trabajan diariamente.
Frecuentes Jornadas Gastronómicas.
Carta de primer orden, en toda la variedad gastronómica que se puede demandar en un establecimiento de amplio eco en el concierto asturiano. Eso es lo que le ocurre y lo que conlleva su fama para el restaurante La Panoya de Cenera, donde la oferta de su bodega también alcanza niveles de popularidad. ¿Significa eso que este conocido establecimiento de la hostelería mierense, en pleno valle de Cuna y Cenera, olvida sus orígenes a la hora de los ofrecimientos? Ni mucho menos. Al contrario, en esa línea acentúa sus intenciones para apostar por lo de casa, con platos típicos elaborados a base de productos de la zona, entre los que destaca el conjunto de postres caseros. Y ya puestos a diferenciar ybuscar la esencia de todo un muestrario gastronómico, no es de recibo olvidarse de que cada año, entre el 15 de julio y el 15 de agosto, en sus salones, el restaurante La Panoya ofrece unas exquisitas jorandas del Bonito del Cantábrico, algo que, como plato preferido de los incondicionales, ha elevado el liston de su categoría culinaria hasta situarlo en los niveles mas altos. Como se suele decir, La Panoya ya no precisa de certificado de calidad, porque esa condición se la conceden día a día sus clientes.
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